El escenario actual de las Pyme latinoamericanas

Muchas veces los empresarios Pyme sienten en su diario vivir que están solos en el mundo. Y para ellos tenemos una rotunda afirmación: ¡no es así! Para sentirse un poco más acompañado –especialmente en tiempos de crisis–, y para rescatar las experiencias positivas, revisemos la situación de las pequeñas y medianas empresas en países cercanos como Perú y Argentina, de otros más grandes como Brasil y México y de uno más lejano como España.

Perú por los palos

Rodrigo González, ejecutivo de la Cámara Asia Pacific, lo dijo en un seminario PYME Publimetro DiarioPyme en marzo de este año: “Hay que mirar con atención a Perú, pues sus niveles exportadores crecen de manera constante y están entrando “por los palos” en esta carrera internacionalizadota de la región”. Y tiene mucha razón.

Actualmente el vecino país concentra las miradas de los expertos económicos del mundo. El Fondo Monetario Internacional (FMI), dio una proyección de crecimiento para Perú de un 7%, efectivamente la más alta de la zona.

Pero las pequeñas firmas peruanas también tienen problemas. Uno es la informalidad, talón de Aquiles de las Pyme del país incaico, ya que suman más de dos millones. En la versión 2007 del informe “Actualización de estadísticas de la Pyme”, se plantea que pese a la comprobada repercusión de este grupo económico en el desarrollo del país, los niveles de informalidad tributaria (73%) y la formalidad laboral (sólo 9,2% son trabajadores formales en la micro y Pyme), reflejan una profunda brecha de productividad respecto a la mediana y a la grande.

Todo ello llevó a que en julio de este año, el Gobierno promulgara la “Ley Mype”, que busca formalizar a 400.000 empresas y entregar beneficios laborales a cerca de cuatro millones de trabajadores. Sin embargo, los dirigentes Pyme peruanos no confían en las auspiciosas cifras de las autoridades.

Luis Valer, Vicepresidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) del Perú, declara que esta propuesta “favorece a los grandes y medianos empresarios que siempre están alrededor de cualquier gobierno de turno en busca de favores, no beneficiará a los micro y pequeños, y no es cierto que pueda formalizar a 400 mil empresas”.

A esto se suma que menos del 1% de la microempresas y el 5% de la pequeña exporta directamente, siendo el total de exportaciones del país cercano a los US$30 mil millones “donde la micro y pequeña empresa formal todavía tiene un bajo nivel de participación en el mercado externo”, aclara Roberto Molero, gerente de Pymeadex, Asociación de Exportadores del Perú.

El proceso exportador salvó a Argentina

Los envíos al extranjero de las Pyme manufactureras de este país crecieron un 8,6% durante el 2007. El crecimiento fue impulsado por las firmas medianas, cuyas ventas al exterior aumentaron el 13,6% el año pasado. En cambio, las exportaciones de las más pequeñas se estancaron. Entre las razones dadas por las empresas que se atrevieron a vender en el exterior están el tipo de cambio, los problemas en el mercado interno, y la diversificación.

Lo mejor de todo es que lo anterior hizo comenzar un proceso que sirvió unos meses después, cuando la nación trasandina vivió duros momentos por la crisis del agro. Sin embargo, los trasandinos se levantaron mirando hacia el exterior.

Pablo Furnari, director ejecutivo del programa Primera Exportación de Argentina, indica que se han podido mantener las buenas cifras de exportación gracias al contexto internacional, que tampoco ha estado muy calmado. “Hoy el mundo demanda alimentos, y nuestra región está siendo demandada en este sector. Si bien durante la duración del conflicto bajaron un poco, la necesidad que hay a nivel internacional ayudó a que el impacto no fuera tan fuerte”, dice.

Brasil ya no se mira el ombligo

Según Paulo Okamotto, director presidente de Sebrae, uno de los mayores problemas del sector exportador de Brasil es la informalidad en que operan, por lo tanto no pueden acceder a beneficios o créditos, los salarios son bajos y hay pocos profesionales trabajando en las Pyme.

Para comprender esto se debe considerar que Brasil tiene políticas tributarias diferentes en cada estado, lo que dificulta el desarrollo de las empresas más pequeñas. Así lo explica Dalomy Switt, gerente de la Cámara de Comercio Chile-Brasil. “Se produce una guerra tributaria entre los estados y las empresas tienen que tratar de competir en diferentes condiciones económicas”.

Otro punto está en que si bien Brasil tiene un gran mercado interno, hay muy poco espacio para las Pyme. Las grandes empresas copan el mercado brasileño y las pequeñas tienen muy poco acceso. “Si bien lo atienden, no pueden sobrevivir solamente del mercado interno”, añade Switt.

Frente a esta situación poco a poco las pequeñas empresas comienzan a abrirse al mundo y están intentando dejar atrás la estigmatización de ser un mercado autoabastecido que no requiere del resto del mundo para mantenerse. La representante de Cámara de Comercio Chile-Brasil explica que desde hace algún tiempo los organismos públicos de apoyo a las Pyme se están concentrando en difundir los beneficios de la exportación, para que los colores verde, azul y amarillo conquisten más mercados internacionales.

México y sus exitosos avances estatales

Si existe un modelo ejemplar para generar políticas serias en torno a la Pyme, que es reconocido en toda Latinoamérica, es el de los mexicanos. Antes de fijar políticas públicas para las pequeñas y medianas empresas, los mexicanos elaboraron en 2002 un Observatorio Pyme que les diera luces de cuál era el camino correcto. Con los datos en la mano, fueron creando líneas de apoyo enfocadas en las reales necesidades de las empresas de menor tamaño.

“El gran porcentaje de microempresas posee su propia problemática, la cual es distinta a la de las Pyme y la gran empresa. Esta atención diferenciada debe ser la base para el diseño y planeación de políticas públicas en apoyo a las empresas del país”, cita el análisis que ya cumplió seis años y se encuentra en un proceso de madurez que supera largamente al resto de los países de la región.

¿Cómo lo lograron? Previo al estudio, los programas de fomento y desarrollo para el sector estaban dispersos por distintos departamento estatales. Es por eso que el mismo año se formó, dentro de la Secretaría de Economía, la Subsecretaría Pyme. Su objetivo principal es “diseñar, fomentar y promover programas y herramientas que tengan como propósito la creación, consolidación y desarrollo de las empresas de menor tamaño, así como promover la cultura empresarial enfocada al desarrollo nacional equilibrado en el país”.

Muchos de los programas son financiados por el Fondo Pyme, creado en 2004, cuyo objetivo es promover el desarrollo económico nacional, a través del otorgamiento de apoyos de carácter temporal a proyectos que fomenten la creación, desarrollo y consolidación, de las micro, pequeñas y medianas empresas. Para el 2006, el Fondo Pyme tuvo un presupuesto superior a los 157 mil millones de pesos chilenos. El número de proyectos apoyados durante el 2006 ascendió a 994 lo que representó un crecimiento del 31.3% con respecto al ejercicio 2005.

Tan seriamente se ha tomado el tema de la Pyme en México, que tras varios acuerdos no exentos de problemas, se logró crear la “Semana Pyme”, que cada año obliga por siete días a que toda la acción económica del país gire en torno a este sector.

Como ve, hay empresarios Pyme en todas partes, con sus mismos problemas o quizá con más. Estos países encontraron solución para algunos, en tanto que para otros lo siguen intentando con relativo éxito.

Chile también quiere hacer su parte y uno de los pasos más importantes está dado por la creación del Estatuto Pyme, el que todavía está en etapa de estudio con señales concretas en la Cámara de Diputados. Mientras, se recomienda a todos los que comprenden que aún sin ser exportadores se torna vital saber qué ocurre más allá de las fronteras, que aprovechen Internet para informarse y tomarle el pulso a las economías de otros países de la región. (Nota de DiarioPyme.com)

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