9 Pymes que (de seguro) quebrarán este 2009

1. Aquella que no analice sus aciertos y errores durante el 2008: Llegar a fin de año, además de regalos y pago de aguinaldos, es una más que preciada oportunidad para revisar el trabajo realizado durante los 365 días transcurridos. Si para muchos será suficiente el llegar y a más de uno le temblarán las piernas tan sólo de pensar en la tan amedrentadora cuesta de enero, para otros tantos pisar los umbrales del 2009 es tiempo de revisión, análisis y autoevaluación.

2. Aquella que no reconozca sus limitaciones y potencie sus éxitos: Tal análisis debe ir acompañado de un esfuerzo sincero de reconocer la realidad de la empresa, lo que conlleva saber que habrá cosas en las que definitivamente no tiene caso seguir invirtiendo (tiempo, dinero, recursos humanos…) y otras, en cambio, en las que vale “clavarnos” y explotarlas con mayor agudeza. Poniendo un ejemplo de la casa, recién informaba Javier Martín de que habían transferido la administración de la hasta hace poco su red de blogs Tecnoblogs a otros que la pudieran llevar mejor, y desde luego, lo que permite concentrar atención en campos más redituables.

3. Aquella que no establezca las sinergias que estén a su alcance: Si bien la palabra “sinergia” es de las últimas muy utilizadas para elevar y ‘glamourizar’ discursos, a grandes rasgos podemos entenderla como el trueque que por siglos (si no es que milenios) vienen practicando los habitantes de este planeta. Tú tienes algo que a mi me sirve, y yo tengo algo que a tí te sirve, ¿por qué no acordamos la mutua utilización de esos capitales? Tan sólo por mencionar 3 “sinergias” recientes, tenemos Bubok-Linkara, Baquia-OJO y Loogic-Interdominios.

4. Aquella que no eficientice y optimice sus recursos: Es de común repetido que la crisis viene a descubir quienes son aquellos que no están preparados ni capacitados para vivir en un panorama de reseción generalizada. Nada más que aprovechar mejor lo que tenemos: convertir el famoso “quien tenga un euro que lo guarde” por “quien tenga un euro que lo aproveche bien”. Sin afán de polemizar, pero vaya sabiduría de aquel que se narra en los Evangelios que en vez de enterrar el talento que le fue entregado supo multiplicarlo por 5.

5. Aquella que no apele a mantenerse con su propio dinero: Bastante difundida aquella conversación a fines de noviembre entre Alejandro Suárez (Las razones por las que no voy a invertir en tu proyecto) y Jaime Estévez (Las razones por las que no quiero tu dinero). Menciona éste último: “No quiero vuestra ayuda porque mi tiempo vale más que vuestro dinero y porque atender necesidades de financiación con seis meses de demora parece más un chiste que un servicio público (para cuando llegan, o bien el beneficiario ha quebrado y ya no puede percibir la ayuda, o ha salido adelante con sus propios recursos demostrando que en realidad no necesitaba la ayuda)”. Si bien con sus consideraciones, el caso Mobuzz tendría que ser un referente de que nada como tener lo propio, que de lo ajeno no tenemos la menor de las garantías. Si no, que les pregunten a los afectados de Madoff.

6. Aquella que no se atreva a innovar: E innovar no como aprender malabarismos extraños y ajenos a lo que solemos desempeñar; innovar no como olvidar las cosas que nos han llevado hasta donde hemos llegado y cambiarlas por otras de las que no tenemos ni idea de sus concecuencias; innovar no como tirar la casa (y los euros) por la ventana con tal de adquirir aquella tecnología de punta con la cual acapararemos el mercado. INNOVAR más bien en el gradual y sistemático empleo de técnicas que permitan ahorro de tiempo y esfuerzo; innovar aprendiendo de la experiencia de los demás; innovar en la mentalidad con la que entendemos el servicio que ofrecemos…

7. Aquella que no se proponga ofrecer ese extra que su competidor no se atreve a dar: Si hay algo que hoy no estás ofreciendo, hay 5 de tus competidores en la posibilidad de hacerlo a partir de mañana; si hay algo que ya esos 5 ofrecen, estás tú en la posibilidad de ofrecerlo mejor. Requisitos: valentía, coraje, acertividad, y un poco de buena suerte. Sin olvidar la tan conocida frase: “Entre más trabajo, más buena suerte tengo”.

8. Aquella que no tenga presencia (real y significativa) en la web: Aunque parezca de lo más trillado el tema, ejemplos como el de Keteke nos ponen de manifiesto que ni 10 millones de euros pueden bastar para que la presencia de una empresa en la red se vuelva -por defecto– importante. Aún teniendo la más sencillita de las páginas estáticas o envuelto en la animación de una comunidad patrocinada en tu nicho, ser competitivo en Internet, y con ello sacarle provecho a la herramienta, necesita su dedicación.

9. Aquella que no tenga como meta volver el 2009 el mejor de sus años: Hay los que no pueden mirar más allá de sus narices, hay los que cuando les señalan algo fijan su mirada en el dedo que apunta, y hay los que saben que terreno pisan, en donde están y a donde quieren llegar. Aún con crisis, desaceleración, recesión, o como gustes llamarle, por nada tendrían que ser menores tus objetivos a los que te fijaste hace un año. Ojo, eso no significa marearnos en el surrealismo, significa un deseo vehemente de triunfar.
(Por: Víctor Esparza, Fuente:pymecrunch.com)

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