¡Crisis!: No alarme a sus empleados, reténgalos

Comunicar un mensaje positivo a las empleados en tiempos de dificultades económicas implica hacerles sentir seguros y rebajar su incertidumbre de cara al futuro.

Un aspecto tan básico como éste puede ayudarles a dar lo mejor de sí en su puesto de trabajo. ¿Las consecuencias?: un ambiente laboral saludable y con él una mejora considerable de los resultados.

Grass Roots, la multinacional británica experta en ayudar a sus clientes a mejorar sus resultados empresariales, a través de su equipo de expertos en el campo de la motivación y programas de incentivos, ofrece las claves para lograrlo en la relación constante con sus empleados:

No alarme a sus empleados. Manténgalos informados de la situación financiera que atraviesa su compañía en todo momento. Evitará cualquier tipo de suspicacia o rumor injustificado sobre despidos o recortes salariales. Hágales saber que cada uno de ellos es fundamental para afrontar tanto los periodos de bonanza como los de recesión.

Recompense el talento y reténgalo. Los empleados más valiosos pueden ser clave para la empresa en momentos complicados. Retenerlos puede significar un éxito a corto plazo, así que no deje que el talento se escape. La recompensa debe hacerse a través de dos vías: programas de incentivo constantes y adaptados a las características de la empresa, no sólo en periodos puntuales, y salarios adecuados a la formación y la responsabilidad exigida.

Ofrézcales una bocanada de aire fresco. Interminables maratones en la oficina, jornadas de trabajo agotadoras, horas extraordinarias sin ningún tipo de recompensa… hacen que las personas bajen su rendimiento y muestren apatía hacia los objetivos de la compañía. Por ello, son necesarios espacios de esparcimiento, áreas de descanso, foros en los que haya un lugar para charlar sobre temas al margen de lo laboral. En definitiva, aire. Es responsabilidad del equipo de recursos humanos trasladar estas necesidades a los responsables.

Adelántase a sus inquitudes. Que no se quejen o no se “amotinen” ante determinadas situaciones no significa que su satisfacción sea plena. El mejor modelo de gestión de personas es aquel que obliga a quien toma las decisiones a ponerse en la piel de sus subordinados. Sea coherente en sus decisiones y justo, cualidad fundamental para evitar agravios comparativos entre compañeros.

Invierta en formación útil. La inquietudes y gustos de sus empleados pueden llevarle a conocer cuáles son sus temas de interés y, por tanto, aquellos campos en los que se sienten cómodos. Además, puede invertir en formación dirigida hacia aquellas areas que el empleado encuentre intereasantes. El mejor impulso para que cada persona realice su trabajo de la forma más correcta se resume en una palabra: formación. Ponga todos los medios a su alcance para que sean los mejores en su campo delimitando claramente sus competencias y ofreciéndoles una sólida formación.

No los ignore. “Dejar hacer” es una de las virtudes del buen jefe. Cualquier persona, independientemente del puesto que ocupe, desde el más alto ejecutivo al becario con el salario más bajo de la compañía, es susceptible de ser fuente de una idea brillante. ¿Por qué dejar que una de ellas se escape?

Sea flexible. El comportamiento de las personas responde a múltiples variables, no es inamovible, así como tampoco los retos que puedan plantearle. Escuche y trate de mostrar interés por sus necesidades siempre que éstas no entren en conflicto con la calidad del servicio o producto que ofrece.

Evite fomentar la competitividad entre compañeros, es un arma de doble filo. Las comparaciones entre los resultados de los empleados para fomentar su superación puede llevar a enrarecer el ambiente laboral. El fomento de la competitividad lleva en ocasiones a hacer promesas que no se van a cumplir a corto plazo en relación a aumentos salariales o ascensos que, lejos de ayudar pueden provocar reacciones de rechazo o disgusto. (Fuente: Theslogan Magazine)

0 comentarios: