Vender o que nos compren, esa es la cuestión

El planteamiento de Roly Boussy (OBC Consultora) representa la delgada y trascendente línea que separa dos posturas antagónicas que coexisten en la conducta de los vendedores de hoy.

Su rol, su posicionamiento y su perdurabilidad están ligados íntimamente al lado en el que se encuentren. Definir de qué lado se pongan es un tema estratégico y amerita un pensamiento profundo del que debe derivar de manera consecuente, su conducta profesional.

Detrás de este dilema de inofensiva apariencia, se esconde una problemática que es mucho más profunda de lo que aparece en la superficie del enunciado.

La verdadera cuestión en juego que se encuentra entre líneas, tiene que ver con la conducta consecuente que adopten los vendedores a partir de una u otra alternativa.

La verdadera trascendencia está allí y no en el juego dialéctico que se pueda plantear.

Las diferentes alternativas de resolución de este enigma existencial para la profesión, se encontrarán a partir de la definición de la principal responsabilidad de los vendedores, que cada uno de nosotros elijamos tomar.

Por un lado, para todos aquellos que consideren que la principal responsabilidad del vendedor es sencillamente vender, pues encontrarán que el desafío de los vendedores es lograr superar las defensas del mercado, introduciendo sus caballos de Troya entre los factores de decisión, para conquistarlos y lograr acumular compradores.

En esta situación, el vendedor ocupa el lugar activo de quien ejerce el control de la relación comercial, pero vendiendo para satisfacer sobre todo su propia necesidad de hacerlo.

De esta manera el público se transforma en sujeto pasivo, vulnerado por la acción habilidosa del vendedor que logra entregarle un bien a cambio de su dinero.

El vendedor logra su objetivo y el comprador asume haber sido superado en esta batalla. Una vez más. Cada uno se queda con las sensaciones consecuentes de una y otra posición.

El vendedor se entusiasma en función de la ganancia que le reporta su habilidad, nutre su ego y se fortalece para nuevos encuentros, y el comprador acumula más resistencias para que en el próximo encuentro, pueda finalmente zafar del asedio enemigo que intenta despojarlo de su dinero.

El vendedor ganó y el comprador perdió. ¿Es así? Una perspectiva de largo plazo nos plantea algunas dudas al respecto.(Fuente: Mercado)

0 comentarios: