Reinventarse o morir

Mucho antes de llegar, el siglo XXI fue visto como la era de la Revolución Tecnológica; los días actuales lo confirman. El mundo se mueve a una velocidad tan rápida, que muchos cambios nos pueden resultar imperceptibles.

Y, en efecto, el cambio es precisamente la marca indeleble de todas las actividades comerciales de nuestros días. Las empresas continuamente apuestan por nuevas alternativas que les permitan mantenerse en el mercado, con una rentabilidad sostenida a largo plazo, producto de un adecuado desempeño comercial.


La realidad nos muestra que no es para menos. Los altos niveles de competitividad que enfrentan las empresas de hoy, dadas las múltiples razones existentes como el desarrollo tecnológico, los estándares de calidad, el crecimiento de la oferta y demanda, los acuerdos globales y las cada vez mas altas exigencias de parte de los consumidores , han hecho del trajinar empresarial un accionar imparable.


Son muchas las empresas que han logrado el éxito a largo plazo, Microsoft, IBM, Amazon.com, General Electric, entre otras; todas ellas han basado sus estrategias en adelantarse a los cambios del mercado, reinventándose a si mismas. Y esto no significa que hayan cambiado su visión del negocio, más bien lo adecuaron a las necesidades de su entorno, anticiparon situaciones y se adelantaron tomando acciones previsoras.


¿Por qué desechar la fórmula que hasta el momento ha funcionado? La respuesta es una: porque el/la consumidor tiene exigencias y necesidades nuevas cada día; además de la lógica pregunta de ¿por qué debe una empresa conformarse con su status quo cuando puede mejorar su oferta, ser más eficiente y rentable? Pero, ¿cómo puede reinventarse el negocio?


Para una empresa, reinventarse supone mucho más que un cambio de estrategias, requiere liderazgo y determinación. Es todo un proceso que conlleva una ardua y constante labor de seguimiento, que procure crear condiciones que en la actualidad no existen; es romper con los paradigmas hasta el momento establecidos e identificar otros acorde a las nuevas necesidades; supone que la empresa, es decir todos los empleados sen pregunten constantemente ¿qué somos? y ¿qué queremos ser para nuestros clientes ?


La fidelización de clientes resulta cada vez más difícil en los mercados actuales. Reinventarse, con un criterio objetivo de lo que se hace, es una de las herramientas claves para mantener las cuotas de participación en el mercado; adelantarse al consumidor y preguntar a éstos que quieren para actuar en consecuencia, antes de que ellos reclamen. Esta decisión, sin duda, la manera más lógica y palpable de decirle a un consumidor cuanto importa para la empresa su preferencia.


Nicolás Maquiavelo dice en su obra El Príncipe (1531), que "debe tomarse en cuenta que no hay nada más difícil de llevar a cabo, nada cuyo éxito sea más dudoso, nada más difícil de manejar, que el hecho de iniciar un nuevo orden de cosas". Y ciertamente es así, pero ninguna empresa puede evitar que el mundo cambie, por lo que resulta más inteligente cambiar antes de que sea una imperiosa necesidad. Es vital gestionar el cambio y evitar las funestas consecuencias del anquilosamiento.


La satisfacción del/la consumidor de debe ser la prioridad número uno para la empresa si desea la continuidad en el negocio, de lo contrario morir en la mente del/la consumidor será su inexorable destino.(Fuente: Por Walkiria Herrera Soto)

0 comentarios: