La vida en la nube es más barata

La expresión vivir –o estar– en las nubes está dejando atrás sus tradicionales connotaciones negativas. Hasta ahora se empleaba para referirse a las personas que son muy despistadas, incluso a los soñadores que no se aperciben de lo que pasa. Pero gracias a internet esta locución está adquiriendo un sentido que, en esta ocasión, es favorable. Así, su traducción en inglés, cloud living, designa una filosofía inspirada en las redes entre pares –P2P– mediante la cual se comparte todo tipo de recursos a través de la web.

Este sistema, que acumula por igual seguidores y críticos, actualiza en términos digitales las modalidades más primitivas de
intercambio. Sin embargo sus defensores no están dispuestos a renunciar a un mínimo nivel de calidad y a unas garantías de credibilidad propiciadas por herramientas como las redes sociales. Y es que páginas como Facebook, Google+ o Twitter permiten verificar en buena medida que lo que se pide y lo que se ofrece por el ciberespacio no son tapaderas de burdos engaños ni estafas maliciosas.

O sea, se trataría de transformar internet en un gran vecindario en línea. Como ocurre en el mundo exterior, la confianza es una de las claves del éxito de estas iniciativas, convertidas en empresas cada vez más sólidas. Algunas de las compañías que se dedican a esta actividad están alcanzando valoraciones astronómicas. Es el caso del
servicio de alquiler de habitaciones o casas enteras Airbnb, que roza los mil millones de euros. Y eso que no cuenta con el monopolio, ya que sitios como Housetrip o 9flats, que prácticamente se dedican a lo mismo, también trabajan con normalidad.

Otro de los ejemplos paradigmáticos de esta tendencia en auge es
Couchsurfing, la web desde la que tres millones de usuarios procedentes de casi 300 países ceden sus respectivos sofás para que cualquier socio pueda descansar de noche. De esta manera, Marta, estudiante catalana de 23 años, ha dormido “en pisos de Bruselas, Dublín, Berlín y Praga”, señala. Idéntica fórmula económica aplican en Caravanio con las parcelas en las que instalar autocaravanas, en Campinmygarden con los jardines donde acampar o en Comunitae con los préstamos de dinero entre particulares, como explica Jesús Revuelta en Yorokobu.

Se conoce como
cloud computing, o computación en la nube, la utilización de programas y el depósito de material online, sin necesidad de ocupar memoria en equipos informáticos y sin tener que llevar a cabo ningún mantenimiento. El cloud living sería la extensión de este paradigma característico del ámbito profesional al día a día de la gente común.

Consciente de que estos proyectos suelen funcionar mejor sobre el papel que en la realidad, uno de los fundadores de Airbnb,
Brian Chesky, abandonó su domicilio durante medio año para residir sucesivamente en 30 de las viviendas que otros tantos ciudadanos habían puesto a disposición de la comunidad que él mismo había creado. Según relata este emprendedor norteamericano de 29 años, todo fue bien. (Fuente: lavanguardia.com)